Ubicado a unos 67 kilómetros de Barcelona, Tordera es un municipio catalán de origen medieval, rodeado de bosques y atravesado por un río. Su nombre comparte raíces con el apellido de las hermanas que impulsaron la fundación de la localidad lomense.
A miles de kilómetros de Lomas de Zamora, en la comarca del Maresme, provincia de Barcelona, se encuentra Tordera, un municipio catalán de aproximadamente 19.000 habitantes que guarda una particular conexión histórica con Turdera. Aunque la localidad bonaerense recibió su nombre por el apellido de las hermanas Inés y Eugenia Turdera, promotoras de su fundación, esa denominación comparte raíces lingüísticas con el antiguo pueblo español.
Tordera se encuentra entre el mar Mediterráneo y las montañas del macizo del Montnegre, a pocos kilómetros de la Costa Brava. Con una superficie de 84,6 kilómetros cuadrados, conserva un casco histórico de calles estrechas, construcciones tradicionales e importantes testimonios de su pasado medieval. Uno de sus principales atractivos es la iglesia de Sant Esteve, cuyos antecedentes documentales se remontan al año 977 y que combina elementos románicos con reconstrucciones posteriores.
El nombre Tordera deriva del latín Turdaria, una expresión asociada con la abundancia de tordos, aves características de la región. El término aparece documentado desde el siglo X y también identifica al río que atraviesa el municipio. Actualmente, la localidad conserva una marcada identidad rural, con bosques, senderos, antiguas ermitas y un tradicional mercado al aire libre que se realiza todos los domingos y convoca a visitantes de distintas localidades catalanas.
La conexión con Lomas de Zamora se remonta a comienzos del siglo XX, cuando las hermanas Inés y Eugenia Turdera recibieron unas 100 hectáreas de su tío Luis Puig Lómez, de origen catalán. En 1908 comenzaron a impulsar la urbanización de esas tierras y encomendaron al constructor Riziero Preti el trazado del futuro pueblo. El proceso culminó el 30 de enero de 1910, fecha reconocida como la fundación de Turdera, con la colocación de la piedra fundamental de la iglesia de la Conversión de San Pablo.
Más de un siglo después, la semejanza entre ambos nombres permite reconstruir una curiosa conexión entre la historia catalana y la identidad de una de las localidades de Lomas de Zamora. Sin embargo, mientras está documentado que Turdera recibió su denominación por el apellido de las hermanas fundadoras, no está acreditado que su familia procediera específicamente del municipio de Tordera. El vínculo comprobable es, por lo tanto, histórico y lingüístico, antes que una relación directa entre ambas poblaciones.

