miércoles 18 marzo, 2026

Aniversario y curiosidades de la vieja cancha en Turdera y el nacimiento de una pasión Celeste

El 17 de marzo de 1917 en Turdera, se inauguraba el campo de juego donde el entonces Centenario Football Club echaría raíces durante más de siete años, forjando un sentido de pertenencia que sobrevive hasta hoy.

Ubicada estratégicamente detrás del antiguo Teatro Colón, en la intersección de las actuales calles San Lorenzo y Agüero, la cancha era el reflejo de una época de romanticismo y austeridad. El club pagaba un alquiler simbólico de apenas $0,20, una cifra que apenas alcanzaba para cubrir el consumo de agua, el recurso más preciado y disputado de la zona.

La convivencia entre el deporte y la cultura local no siempre fue armónica. Los relatos de la época, preservados por el Departamento Histórico y Museo Temperley, describen una dinámica casi cinematográfica: durante las funciones de cine mudo o las comedias en el teatro lindante, los gritos de la hinchada y los pelotazos contra las paredes del edificio se convertían en una molestia recurrente para los espectadores.

Incluso el suministro de agua era un foco de conflicto. El único molino del predio se detenía para el club cada vez que el teatro abría sus puertas, dándole prioridad absoluta al público de la sala. A esto se sumaba la hostilidad del terreno. Lejos del césped impecable de la actualidad, la revista Empuje describía en 1920 una realidad cruda: “Era casi imposible jugar al fútbol”. El campo era una superficie de tierra sin alisar, dura y desprovista de pasto, que desafiaba la destreza de los jugadores de la época.

Fue en este escenario de precariedad donde el club experimentó su transformación más profunda. En 1919, bajo la gestión de figuras como el primer presidente Eduardo Sciandra, la institución castellanizó su nombre a Club Atlético Centenario. Sin embargo, el cambio definitivo llegaría dos años después.

El 19 de febrero de 1921, la Asociación Argentina habilitó oficialmente la participación del equipo bajo el nombre de Temperley. Pero la marca más indeleble de la cancha de Turdera fue el color. Antes de mudarse allí, el club vestía los colores rojo y verde. Con la inauguración del nuevo predio, los socios decidieron adoptar una nueva divisa: el celeste, inspirado directamente en el color del firmamento.

Agradecimiento
Federico Gastón Guerra, junto a Departamento Histórico y Museo Temperley

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