El Gasolero lo tenía controlado, sufrió errores propios y recién en el final pudo sellar el 3-3 ante el Cervecero en el Beranger
Temperley y Quilmes protagonizaron un empate cargado de emociones por la novena fecha de la Primera Nacional, en un partido que dejó expuestas las debilidades defensivas del equipo de Turdera. El 3-3 final tuvo gusto a alivio para el local, que pasó de dominar con claridad a quedar al borde de una derrota inesperada.
El arranque del conjunto dirigido por Nicolás Domingo fue contundente. Con una propuesta ofensiva, encontró rápido la ventaja a través de Marcos Echeverría de penal y amplió con un golazo de Lucas Angelini. El 2-0 parecía encaminar una tarde sin sobresaltos ante un rival que no encontraba respuestas.
Sin embargo, Quilmes reaccionó antes del descanso y cambió el desarrollo. Un potente remate de Áxel Batista marcó el descuento y encendió el partido. A partir de allí, Temperley perdió el control y el trámite se volvió desordenado, con imprecisiones y nerviosismo.
En el complemento, los errores defensivos del Gasolero fueron determinantes. Agustín Lavezzi aprovechó una falla de Ezequiel Mastrolía para el empate y, poco después, Aaron Spetale dio vuelta el resultado. El Beranger pasó del entusiasmo al silencio, con un equipo golpeado y sin respuestas claras.
Cuando parecía que la derrota era inevitable, Temperley encontró una última reacción. En tiempo adicional, Nicolás Molina sacó un derechazo al ángulo que selló el 3-3 y evitó una caída que hubiese dejado secuelas. El punto sostuvo el invicto como local, aunque dejó en evidencia que el equipo aún no logra sostener su rendimiento.

