El Día del Lector, que se conmemoró este 24 de agosto en homenaje a Jorge Luis Borges, invita también a recuperar una historia particular de Turdera: la relación que el escritor mantuvo con la localidad y la manera en que sus calles, personajes y paisajes suburbanos terminaron formando parte de su universo literario.
Borges, una de las figuras más importantes de la literatura argentina y universal, encontró en los barrios del sur del Gran Buenos Aires una fuente de inspiración. Entre caminatas, historias de compadres y escenarios atravesados por duelos y misterios, Turdera ocupó un lugar especial dentro de ese imaginario.
Uno de los puntos que habría despertado especialmente su atención fue la esquina de Frías y Preti, donde se encontraba el rancho de los hermanos Iberra. La historia de aquellos personajes llegó a la literatura a través de la “Milonga de dos hermanos”, una obra en la que Borges recuperó parte de ese mundo suburbano que tanto le interesaba.
Pero el vínculo entre el escritor y Turdera no quedó solamente en las páginas de sus libros. En 1969, Borges visitó la localidad para firmar ejemplares en la histórica librería Estévez. Durante aquella jornada también mantuvo un encuentro con estudiantes del Colegio San Jorge, quienes lo entrevistaron para el periódico Fe, Bondad y Valor y la revista escolar Siglo XX.
La relación de Borges con la localidad también tuvo un capítulo ligado a la vida social de sus instituciones. El escritor presidió un concurso literario en el Club Alumni, donde entregó el Premio Rotaract 1968 a Dora Giacomini por su obra Mi Dios ha muerto.
Además, en una entrevista publicada por el periódico El Tiempo, Borges habló sobre una de sus costumbres: recorrer a pie distintos sectores de los suburbios. Entre esos recorridos mencionó sus caminatas hacia Turdera, Burzaco, Temperley y Mármol, dejando en evidencia que aquellos paisajes no eran para él simples lugares de paso.
A más de medio siglo de aquella visita, Turdera todavía conserva fragmentos de una historia que conecta sus calles con uno de los grandes nombres de la literatura argentina. Borges caminó por la localidad, conoció a sus vecinos y encontró en su paisaje suburbano parte de la materia prima para construir su literatura. Una relación que, lejos de quedar únicamente en los libros, también forma parte de la memoria cultural de Turdera.

