Construida en 1905 por Riziero Preti, uno de los principales impulsores de la fundación de Turdera, la Villa San Pablo volvió a convertirse el pasado fin de semana en un punto de encuentro para vecinos, coleccionistas y amantes de la historia. La tradicional casona, ubicada en 9 de Julio 440, recibió a los visitantes en una nueva jornada de liquidación de antigüedades, una propuesta que tuvo como objetivo recaudar fondos para continuar con la preservación del emblemático edificio.
Con más de un siglo de historia, la residencia conserva el encanto de otra época. Aunque el paso del tiempo dejó su huella en la construcción, sus herederos mantienen un firme compromiso con la conservación del lugar. A través de la feria permanente de antigüedades que funciona allí, no solo buscan resguardar la arquitectura de la casona, sino también mantener viva la memoria de quienes la habitaron y de los objetos que forman parte de su historia.
Durante el sábado 11 y el domingo 12 de julio, entre las 14 y las 18, los organizadores invitaron a la comunidad a compartir una tarde diferente. En un ambiente distendido, los asistentes pudieron disfrutar de un café, acompañarlo con una masita y recorrer la casa mientras descubrían piezas únicas cargadas de valor histórico y cultural.
La jornada ofreció una cuidada selección de antigüedades, objetos de arte, libros, cuadros y piezas de colección. Cada artículo exhibido representó una oportunidad para que los visitantes se llevaran un fragmento de historia y, al mismo tiempo, colaboraran con la puesta en valor de uno de los patrimonios arquitectónicos más representativos de Turdera.
Más allá de la venta de objetos, la propuesta volvió a poner en primer plano la importancia de preservar los espacios que forman parte de la identidad local. Porque, como sostienen quienes impulsan la iniciativa, conservar una casa como Villa San Pablo también significa mantener vivas las historias, los recuerdos y el legado de una comunidad.

