A 116 años de su puesta en marcha, el viejo tranvía a caballos permanece como una de las estampas más recordadas de los primeros años de Turdera. Mucho antes de los automóviles y las avenidas transitadas, sus coches avanzaban lentamente por calles de tierra, conectando una comunidad que recién comenzaba a tomar forma.
El historiador Federico Gastón Guerra reconstruyó aquella experiencia cotidiana y destacó: “Hace 116 años, el tranvía a caballos de Turdera comenzaba a recorrer las calles de una localidad que daba sus primeros pasos. Impulsado por Riziero Preti para acompañar el crecimiento de la naciente villa, este servicio de tracción a sangre unía Turdera con la estación de Temperley y se convirtió rápidamente en una pieza clave de la vida cotidiana de los vecinos”.
Hoy cuesta imaginarlo. Donde circulan autos y colectivos, alguna vez avanzaron lentamente coches tirados por caballos que atravesaban caminos de tierra y campos todavía abiertos. En aquellos tiempos, cuando Turdera y Temperley todavía conservaban un marcado aire rural, el tranvía cumplía funciones que excedían ampliamente el traslado de pasajeros. “Sus coches tirados por caballos no sólo transportaban pasajeros. También acercaban encargos de la farmacia Duchini, diarios y pequeños mandados. Con el tiempo, incluso, sumó un ramal hasta el Hospital Español de Temperley”, recordó Guerra. Era una época en la que las distancias se medían de otra manera y donde cada viaje contribuía a tejer los vínculos de una comunidad en crecimiento.
La historia del tranvía también quedó ligada a los primeros capítulos del fútbol regional. “Los muchachos del Centenario Football Club, antecesor del Club Atlético Temperley, utilizaban el tranvía para acercarse a reclamar a la familia Preti cuando faltaba agua en la cancha ubicada junto al Teatro Colón de Turdera”, relató el historiador. La anécdota permite asomarse a una época en la que el deporte, el transporte y la vida social del pueblo convivían en un mismo escenario y se mezclaban de manera natural.
A más de un siglo de aquellos primeros recorridos, persisten algunos debates sobre la fecha exacta de su inauguración. “Algunos investigadores sitúan sus recorridos iniciales en abril de ese año, mientras que otros destacan el 17 de junio como la fecha de su habilitación oficial. Más allá de ese matiz, el tranvía a caballos forma parte de una de las páginas más entrañables de la historia de Turdera”, subrayó Guerra. Como ocurre con los grandes recuerdos colectivos, su legado permanece vivo en las fotografías familiares, los documentos y las historias transmitidas de generación en generación.
El historiador propició también a que la familia turderense pueda compartir alguno de sus recuerdos del viejo travía. “¿Tu familia conserva fotografías, documentos o recuerdos del viejo tranvía? Compartirlos también es una forma de mantener viva la memoria de la ciudad”, subrayó.

